Qué son las memecoins: DOGE, SHIB, PEPE y el riesgo detrás
Básico · Actualizado 26 de agosto de 2026
Las memecoins sostienen su precio con la atención de una comunidad, no con un producto. Cómo nacieron, cuáles sobrevivieron y qué revisar antes de comprar una.

Una memecoin es una criptomoneda que nació de un chiste de internet y que sostiene su precio con la atención de una comunidad, no con un producto ni con ingresos. DOGE, SHIB y PEPE son los tres casos que todos conocen. Técnicamente no tienen nada raro —la mayoría son tokens comunes sobre Ethereum o Solana—; lo distinto es de dónde sale su valor: mientras una red como Bitcoin se apoya en su seguridad y una plataforma como Ethereum en las aplicaciones que corren encima, una memecoin se apoya en que la gente siga hablando de ella.
De dónde salieron las memecoins
La primera fue Dogecoin, en 2013. Dos programadores tomaron el código de Litecoin, le pusieron encima el perro Shiba Inu del meme "doge" y la publicaron como una parodia de la seriedad con la que se hablaba de Bitcoin. La broma se les fue de las manos: la comunidad empezó a usar DOGE para dar propinas en Reddit, después para financiar causas, y con los años terminó siendo una de las criptomonedas más reconocidas del mundo.
Ese es el patrón que se repitió después. Una memecoin no se lanza con un whitepaper de cuarenta páginas ni con un roadmap de tres años. Se lanza con una imagen, un nombre y una cuenta en X o en Telegram. Como crear un token sobre una red existente cuesta minutos y unos pocos dólares de comisión, aparecieron decenas de miles. La enorme mayoría desapareció en semanas.
Shiba Inu llegó en 2020 presentándose como "el asesino de Dogecoin", esta vez como token ERC-20 sobre Ethereum. Pepe apareció en 2023, apoyada en el meme de la rana, y en pocos meses entró en las listas de las cien criptomonedas más grandes por capitalización. Ninguna de las tres hizo nada técnicamente novedoso. Las tres tenían una comunidad ruidosa.
¿Tienen alguna utilidad real?
La crítica de siempre es que no sirven para nada, y en la mayoría de los casos es cierta: no resuelven un problema, no cobran por un servicio y no tienen flujo de fondos que respalde su valuación. Existen porque hay gente dispuesta a comprarlas.
Dicho eso, algunas ganaron usos con el tiempo, casi siempre después de hacerse conocidas, no antes:
- Dogecoin tiene red propia —derivada de Litecoin— y transacciones rápidas y baratas. Desde 2021, empresas grandes como Tesla, Newegg y las salas de cine AMC anunciaron aceptarla como medio de pago; si pensás usarla para pagar, confirmá antes que siga vigente, porque son decisiones comerciales que se dan de baja sin aviso.
- Shiba Inu construyó alrededor del token un ecosistema con exchange descentralizado propio, ShibaSwap, donde se puede proveer liquidez o intercambiar tokens.
- Pepe sigue siendo, hasta hoy, un token puramente especulativo sin funciones más allá de comprarse y venderse.
O sea: la utilidad puede aparecer, pero llega como consecuencia de la popularidad. Comprar una memecoin esperando que "algún día tenga uso" es apostar a que la comunidad aguante lo suficiente como para que a alguien le convenga construirle algo encima. Muy pocas llegan.
Las tres grandes
| Memecoin | Año | Dónde vive | Qué la diferencia |
|---|---|---|---|
| Dogecoin (DOGE) | 2013 | Blockchain propia, derivada de Litecoin | La original; se mina, y es la más aceptada como pago |
| Shiba Inu (SHIB) | 2020 | Token ERC-20 sobre Ethereum | Ecosistema propio (ShibaSwap) y suministro enorme |
| Pepe (PEPE) | 2023 | Token ERC-20 sobre Ethereum | La más nueva de las grandes; sin utilidad declarada |
Si querés seguir sus cotizaciones sin depender de capturas de pantalla que circulan en grupos, tenés los gráficos en precio de DOGE, precio de SHIB y precio de PEPE.
Los riesgos, en concreto
Acá no alcanza con decir "son volátiles". Los riesgos de una memecoin son distintos en naturaleza, no solo en grado:
Volatilidad sin piso analítico. Una acción tiene balance, una obligación negociable tiene cupón. Una memecoin no tiene ningún número contra el cual comparar el precio. Cuando cae, no hay un valor "razonable" al que volver, porque nunca hubo uno.
Rug pull. El equipo que creó el token se queda con una porción grande del suministro, espera a que entre gente, vende todo de golpe y desaparece. Como el contrato es público, se puede revisar antes: quién puede emitir más tokens, quién puede pausar las transferencias, cuánto tiene la billetera del creador.
Pump and dump. Un grupo coordinado compra, promociona el token en redes y vende cuando entran los que llegaron por el ruido. En Argentina esto no es teórico: los grupos de Telegram que prometen "la próxima DOGE" funcionan exactamente así.
Concentración. Si diez billeteras tienen el 60% del suministro, el precio lo deciden diez personas. Esto se verifica en cualquier explorador de bloques y es de las revisiones más rápidas que podés hacer.
Liquidez que se evapora. Podés ver un precio en pantalla y no poder vender a ese precio, porque del otro lado no hay órdenes. Cuanto más chica la memecoin, más grande la diferencia entre lo que dice el gráfico y lo que cobrás.
Imitaciones. Por cada memecoin conocida hay decenas de tokens con el mismo nombre y otro contrato. Si entrás por un enlace de un grupo y no por el buscador de un proveedor registrado, esa es la forma más común de perder todo en el primer minuto.
Cómo mirar una memecoin antes de poner un peso
No hay análisis fundamental posible, pero sí hay una revisión mínima que descarta la mayoría de las trampas:
- Verificá el contrato, no el nombre. Copiá la dirección desde una fuente de datos de mercado reconocida y comparala con la que te pasaron.
- Mirá la distribución. Si el creador o unas pocas billeteras concentran el suministro, el resto de la revisión sobra.
- Mirá el volumen, no la capitalización. Una capitalización grande con volumen diario chico significa que no vas a poder salir. Si el concepto te resulta nuevo, está explicado en qué es la capitalización de mercado.
- Preguntate quién te lo recomendó y qué gana. El que ya compró necesita que compres vos.
- Definí el monto como pérdida total. No como inversión: como el importe que estarías dispuesto a no volver a ver. Es la única forma de tomar la decisión sin que el precio te la tome a vos.
Y en Argentina, ¿cómo se declara?
Una memecoin es un activo virtual como cualquier otro. La Ley 27.739 los define como representaciones digitales de valor y aclara que no son moneda de curso legal. Para ARCA (ex AFIP) el tratamiento no cambia porque el token tenga un perro en el logo: si vendés con ganancia o si tu patrimonio al 31 de diciembre supera el mínimo no imponible, corresponde declarar.
Lo que sí cambia es la trazabilidad. Comprar en un grupo de Telegram, pagar por transferencia a un desconocido y recibir tokens en una billetera sin comprobante te deja sin nada que mostrar. Si operás a través de un Proveedor de Servicios de Activos Virtuales inscripto en el registro de la CNV, al menos tenés el respaldo documental de cada operación. En YouHodler podés operar DOGE, SHIB y PEPE dentro de una cuenta verificada, con el historial de cada movimiento a la vista.
Las memecoins son la parte más divertida y más peligrosa del mercado cripto. Nada obliga a participar; si participás, que sea con la plata que te podés permitir perder y con las revisiones hechas antes, no después.
Preguntas frecuentes
CNV: PSAV N.° 65, registrado el 9 de agosto de 2024 · bajo Resolución General CNV N.° 1058/2025
Regulado: Suiza (Intermediario Financiero)
4,5 en la App Store — 50 valoraciones en Argentina
Soporte en español — chat en vivo y email disponibles