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Qué es BIP-110 y por qué divide a Bitcoin

  • Bitcoin

Andrejs Balans

Actualizado el 1 de octubre de 20267 min de lectura

Qué es BIP-110 y por qué divide a Bitcoin

Lo más importante

  • BIP-110 propone un ajuste temporal de las reglas de Bitcoin para limitar el tamaño de los datos arbitrarios que se meten en la cadena.
  • Michael Saylor publicó 110 argumentos en contra y llamó a rechazarlo.
  • El fondo de la discusión no son los inscriptions: es si las reglas de consenso pueden juzgar para qué sirve una transacción.
  • El umbral de activación propuesto baja del 95% histórico de señalización de mineros al 55%, y eso preocupa incluso a quienes están de acuerdo con la idea.
  • Nueve empresas grandes armaron un consorcio para financiar seguridad de Bitcoin, con foco en el riesgo cuántico.
  • Los agentes de inteligencia artificial ya superaron el millón de transacciones en XRP Ledger.
  • Dos ataques a puentes entre redes se llevaron cerca de 32 millones de dólares en cuestión de horas.

Bitcoin casi nunca discute en público. Cuando lo hace, la pelea suele ser por algo que parece un detalle técnico y termina siendo una definición sobre qué quiere ser la red.

Eso pasó en julio con BIP-110. Lo que empezó como una propuesta de desarrolladores para limitar datos en la cadena se transformó en una discusión sobre neutralidad, censura y quién decide en una red donde nadie manda.

Qué propone BIP-110

La propuesta es concreta y está publicada: BIP-110, "Reduced Data Temporary Softfork", plantea limitar durante un año, a nivel de consenso, el tamaño de los campos de datos en las transacciones.

Entre otras cosas, acota el tamaño de los scripts de salida, limita las cargas de datos, prohíbe gastar versiones de witness no definidas y restringe ciertos opcodes. El objetivo declarado es corregir los incentivos que se distorsionaron cuando guardar datos arbitrarios en la cadena se volvió una práctica estándar.

El argumento de fondo de quienes la apoyan es que Bitcoin está derivando lejos de su función principal. Los inscriptions y otras transacciones cargadas de datos compiten por el espacio de bloque con los pagos, empujan las comisiones en los momentos de congestión y cargan a quienes operan nodos con información que nunca pidieron almacenar.

Los 110 argumentos de Michael Saylor

El debate se abrió al público cuando Michael Saylor, presidente ejecutivo de Strategy, publicó un ensayo con 110 puntos en contra de la propuesta y la definió como una cura más peligrosa que la enfermedad.

Su tesis central es que las reglas de consenso no pueden juzgar el propósito de una transacción válida que paga su comisión. BIP-110, dice, no corrige ningún error crítico conocido: no hay inflación indebida, ni validación de firmas rota, ni doble gasto. Ataca un uso que a una parte de la comunidad le molesta, que es otra cosa.

Su preocupación más fuerte es el precedente. Si el consenso se puede cambiar para bloquear un uso impopular, mañana el mismo razonamiento sirve para herramientas de privacidad, esquemas de custodia distintos, liquidación de stablecoins o sistemas de tokens.

El detalle que asusta: cómo se activaría

Hay una objeción que va más allá de estar a favor o en contra de limitar datos, y es la del mecanismo. Los softforks históricos de Bitcoin se activaron con un 95% de señalización de mineros. BIP-110 propone bajar ese umbral al 55%.

Un umbral alto no es burocracia: es la forma que tiene Bitcoin de evitar quedar partido en dos cadenas incompatibles. Cuando casi todos señalizan, el cambio se aplica sin ruptura. Con poco más de la mitad, el riesgo de división deja de ser teórico.

Por eso la discusión ordena mal a la gente. Hay quienes están de acuerdo con la intención y en contra del método, y ese grupo suele ser el que más pesa en este tipo de definiciones.

Qué te cambia a vos si usás Bitcoin

Si tenés bitcoin y lo movés cada tanto, esto no es teoría lejana: es la comisión que vas a pagar. El espacio de bloque es fijo y limitado. Todo lo que entra compite con todo lo demás.

Cuando el bloque se llena de datos, tu transferencia tarda más o sale más cara, salvo que pagues más. Ese es el argumento práctico a favor de BIP-110.

El costado incómodo es el otro. Si esas transacciones desaparecen, también desaparece la comisión que pagaban, y esa comisión es parte de lo que le paga a los mineros por sostener la red a medida que el subsidio baja. No hay una salida limpia: es un intercambio, y esa es la razón por la que la discusión no se cierra sola.

El riesgo cuántico ya tiene presupuesto

En paralelo, nueve empresas grandes —entre ellas BlackRock, Coinbase, Strategy, Fidelity Digital Assets, Galaxy, Block y Blockstream— armaron el Bitcoin Security Consortium con un compromiso de 15 millones de dólares a tres años para financiar investigación de seguridad, con foco inicial en computación cuántica.

Conviene decirlo sin dramatismo: hoy no existe una computadora cuántica capaz de romper la criptografía de Bitcoin. El tema no es la amenaza, es el plazo. Si la tecnología avanzara más rápido de lo previsto, harían falta estándares nuevos, billeteras actualizadas y una forma práctica de que millones de personas muevan sus fondos a direcciones más seguras.

La parte técnica probablemente sea más fácil que la coordinación. Exchanges, custodios, mineros, desarrolladores de billeteras y usuarios comunes tendrían que moverse juntos sin partir la red. Que el grupo se arme ahora, sin apuro, es exactamente lo que hay que hacer con un riesgo de este tipo.

Agentes de inteligencia artificial que pagan solos

Del lado de las aplicaciones, RippleX informó que las transacciones hechas por agentes de inteligencia artificial superaron el millón en XRP Ledger, liquidadas mediante el protocolo x402. Son pagos por datos, cómputo y servicios digitales, donde el software compra por su cuenta sin pedir aprobación en cada operación.

Es una de las pocas intersecciones entre inteligencia artificial y cripto que tiene forma concreta. Un sistema automático necesita un riel de pagos global, programable y disponible siempre, y sobre todo capaz de mover montos chicos sin que la comisión se coma la operación. Ahí las redes tradicionales de pago no compiten bien.

Igual, el número por sí solo dice poco. Un millón de transacciones no aclara cuántas aplicaciones están realmente activas ni qué tan concentrada está la actividad. Es una señal, no una conclusión.

Los puentes siguen siendo el eslabón débil

Y como recordatorio de que nada de esto es gratis, dos ataques a puentes entre redes se llevaron casi 32 millones de dólares en cuestión de horas. El más grande fue el de AFX Trade sobre Arbitrum: más de 24 millones de dólares en USDC salieron a la billetera de un atacante porque se comprometieron las claves de firma de los validadores del puente. El otro golpe fue al puente Verus-Ethereum, por unos 7,5 millones más.

El detalle del primer caso es el que más enseña: los contratos funcionaron como estaban escritos. No hubo bug en la blockchain. Lo que falló fue la custodia de unas claves fuera de la cadena, que es un problema humano y operativo, no criptográfico.

Los puentes concentran justamente eso: activos valiosos, contratos, validadores y permisos administrativos repartidos entre redes con supuestos distintos. Cada capa extra es un lugar más donde algo puede romperse.

Si movés stablecoins entre redes, esto te toca

Acá está la bajada práctica para cualquiera que use USDT o USDC todos los días, que en Argentina es muchísima gente. Cada vez que pasás una stablecoin de una red a otra, no estás "convirtiéndolo": lo estás entregando a un sistema intermedio que promete devolverte el equivalente del otro lado.

Eso no significa que no haya que hacerlo. Significa que el puente es el momento de máxima exposición de toda la operación, y que conviene tratarlo como tal: usar rutas conocidas, no dejar fondos parados adentro de un protocolo intermedio y desconfiar de caminos nuevos que ofrecen una comisión sospechosamente baja.

La regla que sirve es sencilla: en cripto, casi nunca te roban la moneda; te roban en el traslado. Menos saltos entre redes es menos superficie de ataque.

En resumen

Julio dejó a Bitcoin discutiendo consigo mismo mientras el resto del mercado seguía construyendo. La pelea por BIP-110 es incómoda porque no tiene una respuesta obviamente correcta: enfrenta el uso eficiente de un recurso escaso contra la neutralidad de las reglas, y las dos cosas son valores reales de la red.

Al mismo tiempo, la industria mostró su mejor y su peor cara en la misma semana. Empresas enormes financiando seguridad a largo plazo, y puentes perdiendo decenas de millones por claves mal guardadas. Los proyectos que importen no van a ser los que agreguen más funciones, sino los que sepan sostener la complejidad que ya crearon.

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